Si hace unas semanas me dicen que me voy a enganchar a un western me hubiera reído en la cara de quien lo hubiera dicho y ahora tendría que estar comiendo mis propias palabras, menos mal que una ya tiene experiencia con el mundillo de las series y si algo he aprendido es que no puedo dejarme llevar por los prejuicios y que, proyectos que puede que en un principio no me llamen la atención por su temática pueden acabar entusiasmándome por lo que a partir de ahora me apropio del dicho "Nunca digas de este agua no beberé" para todas las recomendaciones que me hagan. Y es que esto es precisamente lo que me pasó cuando oí hablar por primera vez de "Justified", más allá del innegable atractivo de su protagonista la serie no me atraía, no podía dejar de etiquetarla como un western donde una vez más nos venden la América profunda llena de vaqueros y hombres de buenas intenciones que deben luchar contra el mal sin cuartel y ponerse por encima de un Gobierno o una burocracia que no siempre está de su parte, una visión del mundo que nunca he compartido y que ha sido la razón por la que siempre he huido del western como género. Pero si metemos a un protagonista atormentado, con problemas personales, malos que no lo son tantos, conflictos en los que no sabes cómo decidir de qué bando estás, situaciones moralmente comprometidas llenas de posibles interpretaciones según los diferentes puntos de vista, ah amig@s, entonces me lo quedo, sea western, ciencia ficción, novela negra, thriller o cualquier etiqueta que queráis poner.
Todo esto es lo que nos ofrece Justified, una mezcla de western y novela negra en el que Timothy Olyphant en el papel de Rayland Givens se erige como protagonista y protector de todos lo que lo rodean quieran o no, renegando de un pasado al que debe enfrentarse una y otra vez y del que sabe que nunca va a poder huir, Rayland debe aceptar las cartas que el destino le pone sobre la mesa, jugarlas e intentar salir lo más indemne posible muy a pesar de su entorno y él mismo porque en el fondo sabe que por mucho que huya él es su propio enemigo y el último responsable de todos sus actos y decisiones aunque sólo tenga que responder a su conciencia, una conciencia a la que debe demostrar día tras día que es un hombre bueno aunque no lo suficiente según el criterio que él mismo se ha fijado. Y es que de esto trata la serie más allá de persecuciones, atracos, sombreros vaqueros y pistolas, de miedos , odios, aspiraciones y sueños a pesar de que el sueño sea algo tan simple como salir de la ciudad en la que te ha tocado vivir.

La serie empieza a fuego lento, estamos ante una historia de agentes de la ley y atracadores en la que la acción no es la protagonista, los guionistas están más interesados en mostrarnos la humanidad de los ladrones, fugitivos, atracadores, etc, etc que en los disparos y los atracos, después de todo, el mundo no se divide en en buenos y malos y eso lo tiene muy claro Givens que establece una relación cordial y respetuosa con aquellos a quienes persigue y acaba poniendo ante el juez que es quien debe decidir su destino y no quien lo atrapa, razón por la cual no veremos palizas por parte del cuerpo U.S. Marshall, en representación del poder ejecutivo, a las que tan acostumbrados estamos en otras series de tipo policíaco aunque en todo momento intuímos la ira del protagonista.
Si al principio de Justified predominan los capítulos procedimentales en los que Rayland debe atrapar al malo de turno, conforme avanza la serie ésta se va haciendo más serial y hacia la segunda parte de la temporada Rayland se convierte en el centro de todo y todas las tramas que se han ido cociendo a fuego lento acaban confluyendo en él quien deberá lidiar con un padre del que reniega, una ex mujer con la que no ha pasado página y con un amigo de la juventud que ha acabado convirtiéndose en su gran enemigo y en el gran personaje de la serie: Boyd Crowed, el cual es presentado como un paleto nazi en el primer capítulo aunque en seguida nos demuestran que tiene muchas más cartas de las que nos enseña; magistralmente interpretado por Walton Goggins hay ocasiones en las que se llega a comer al propio Olyphant cuando comparten escena y es que es un personaje tan oscuro y ambivalente que no hay un momento en el que dudemos si estamos siendo engañados como Rayland sospecha a lo largo de toda la temporada, ¿nos lo creemos? ¿finge? ¿es sincero?, Boyd es un personaje tan redondo y complejo que sólo por él merece la pena ver Justified y espero que siga saliendo en la segunda temporada.
No os quedéis sólo con la estética vaquera, Justified tiene mucho más que ofrecer.
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Series
Todo esto es lo que nos ofrece Justified, una mezcla de western y novela negra en el que Timothy Olyphant en el papel de Rayland Givens se erige como protagonista y protector de todos lo que lo rodean quieran o no, renegando de un pasado al que debe enfrentarse una y otra vez y del que sabe que nunca va a poder huir, Rayland debe aceptar las cartas que el destino le pone sobre la mesa, jugarlas e intentar salir lo más indemne posible muy a pesar de su entorno y él mismo porque en el fondo sabe que por mucho que huya él es su propio enemigo y el último responsable de todos sus actos y decisiones aunque sólo tenga que responder a su conciencia, una conciencia a la que debe demostrar día tras día que es un hombre bueno aunque no lo suficiente según el criterio que él mismo se ha fijado. Y es que de esto trata la serie más allá de persecuciones, atracos, sombreros vaqueros y pistolas, de miedos , odios, aspiraciones y sueños a pesar de que el sueño sea algo tan simple como salir de la ciudad en la que te ha tocado vivir.

La serie empieza a fuego lento, estamos ante una historia de agentes de la ley y atracadores en la que la acción no es la protagonista, los guionistas están más interesados en mostrarnos la humanidad de los ladrones, fugitivos, atracadores, etc, etc que en los disparos y los atracos, después de todo, el mundo no se divide en en buenos y malos y eso lo tiene muy claro Givens que establece una relación cordial y respetuosa con aquellos a quienes persigue y acaba poniendo ante el juez que es quien debe decidir su destino y no quien lo atrapa, razón por la cual no veremos palizas por parte del cuerpo U.S. Marshall, en representación del poder ejecutivo, a las que tan acostumbrados estamos en otras series de tipo policíaco aunque en todo momento intuímos la ira del protagonista.
Si al principio de Justified predominan los capítulos procedimentales en los que Rayland debe atrapar al malo de turno, conforme avanza la serie ésta se va haciendo más serial y hacia la segunda parte de la temporada Rayland se convierte en el centro de todo y todas las tramas que se han ido cociendo a fuego lento acaban confluyendo en él quien deberá lidiar con un padre del que reniega, una ex mujer con la que no ha pasado página y con un amigo de la juventud que ha acabado convirtiéndose en su gran enemigo y en el gran personaje de la serie: Boyd Crowed, el cual es presentado como un paleto nazi en el primer capítulo aunque en seguida nos demuestran que tiene muchas más cartas de las que nos enseña; magistralmente interpretado por Walton Goggins hay ocasiones en las que se llega a comer al propio Olyphant cuando comparten escena y es que es un personaje tan oscuro y ambivalente que no hay un momento en el que dudemos si estamos siendo engañados como Rayland sospecha a lo largo de toda la temporada, ¿nos lo creemos? ¿finge? ¿es sincero?, Boyd es un personaje tan redondo y complejo que sólo por él merece la pena ver Justified y espero que siga saliendo en la segunda temporada.
No os quedéis sólo con la estética vaquera, Justified tiene mucho más que ofrecer.

































