Una noche en un bar, un viejo amigo cuenta al director Ari que tiene una pesadilla recurrente en la que le persiguen 26 perros. Cada noche, el mismo número de animales. Los dos hombres llegan a la conclusión de que tiene que ver con una misión que realizaron para el ejército israelí durante la primera guerra con el Líbano a principios de los años ochenta. Ari se sorprende ante el hecho de que no recuerde nada de ese periodo de su vida. Intrigado, decide ver y hablar con viejos amigos y antiguos compañeros dispersados por el mundo entero. Necesita saber la verdad acerca de ese periodo y de sí mismo. Ari escarba cada vez más y sus recuerdos empiezan a reaparecer mediante imágenes surrealistas...
Hay ocasiones en que una historia es tan horrorosa y espeluznante que cualquier imagen puede dañar la sensibilidad de alguien con un mínimo de empatía de tal manera que alguien que quisiese narrarla podría recurrir a la animación pensando que tal vez de esa manera se suavizaría y sus efectos serían menos impactantes que con un documental al uso, si os animáis a ver Vals con Bashir con esa intención olvidadlo, Vals con Bashir no es fácil de ver, todo lo contrario.
Vals con Bashir es la adaptación en documental animado de la novela gráfica homónima de Ari Folman y David Polonsky; la novela sigue la estela de obras de la calidad de Maus o Persépolis y al igual que estas consigue plasmar los horrores de la guerra tan bien como cualquier documental o sesudo ensayo sobre el conflicto.

Es un documental sobre la brutalidad de la guerra, sobre cómo al final son los civiles las verdaderas víctimas, sobre cómo en una situación de poder siempre se abusa, sobre cómo ante una barbarie se mira hacia otro lado convirtiéndose en cómplice.
También ayuda a entender la memoria y el olvido como mecanismo de de autodefensa ante el horror y como al final es la verdad lo que hace libre al hombre.

Estéticamente es una gozada, la manera en la que están hechos los personajes, los tonos utilizados, la música (muy recomendable la BSO que podéis encontrar en Spotify y en iTunes) ... está tan bien hecha que no desmerece a ninguna película de alto presupuesto.
Hay algo que no he soportado: la autoexculpación de los israelíes de las matanzas de Sabra y Shatila, al final la obra no es más que una excusa para que los soldados que presenciaron las matanzas hagan un ejercicio de expicación amparándose en que el brazo ejecutor fueron los cristianos falangistas y que ellos no sabían nada ¿veían camiones que iban llenos de civiles y luego volvían vacíos y no lo denunciaron?, ¿encendían bengalas de noche para facilitar la matanza y no sospechaban nada?. En el fondo todos los que participaron, aunque fuera indirectamente saben que tienen parte de responsabilidad en lo ocurrido. No creo en la responsabilidad colectiva, no es más que una excusa barata para justificar la cobardía individual y aquí queda bien patente.
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Cine
Vals con Bashir es la adaptación en documental animado de la novela gráfica homónima de Ari Folman y David Polonsky; la novela sigue la estela de obras de la calidad de Maus o Persépolis y al igual que estas consigue plasmar los horrores de la guerra tan bien como cualquier documental o sesudo ensayo sobre el conflicto.

Es un documental sobre la brutalidad de la guerra, sobre cómo al final son los civiles las verdaderas víctimas, sobre cómo en una situación de poder siempre se abusa, sobre cómo ante una barbarie se mira hacia otro lado convirtiéndose en cómplice.
También ayuda a entender la memoria y el olvido como mecanismo de de autodefensa ante el horror y como al final es la verdad lo que hace libre al hombre.

Estéticamente es una gozada, la manera en la que están hechos los personajes, los tonos utilizados, la música (muy recomendable la BSO que podéis encontrar en Spotify y en iTunes) ... está tan bien hecha que no desmerece a ninguna película de alto presupuesto.
Hay algo que no he soportado: la autoexculpación de los israelíes de las matanzas de Sabra y Shatila, al final la obra no es más que una excusa para que los soldados que presenciaron las matanzas hagan un ejercicio de expicación amparándose en que el brazo ejecutor fueron los cristianos falangistas y que ellos no sabían nada ¿veían camiones que iban llenos de civiles y luego volvían vacíos y no lo denunciaron?, ¿encendían bengalas de noche para facilitar la matanza y no sospechaban nada?. En el fondo todos los que participaron, aunque fuera indirectamente saben que tienen parte de responsabilidad en lo ocurrido. No creo en la responsabilidad colectiva, no es más que una excusa barata para justificar la cobardía individual y aquí queda bien patente.





















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