"Me llamo Kvothe, que se pronuncia «cuouz».Los nombres son importantes porque dicen mucho sobre la persona.
He tenido más nombres de los que nadie merece.
Los Adem me llaman Maedre. Que, según como se pronuncie,
puede significar la Llama, el Trueno o el Árbol Partido
Mi primer mentor me llamaba E’lir porque yo era listo y lo sabía.
Mi primera amante me llamaba Dulator porque le gustaba cómo sonaba. Me han llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano y Kvothe el Asesino de Reyes. Todos esos nombres me los he ganado.
Los he comprado y he pagado por ellos.
Pero crecí siendo Kvothe. Una vez mi padre me dijo que significaba «saber».
He robado princesas a reyes agónicos.
Incendié la ciudad de Trebon.
He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo.
Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar.
He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día.
He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos."
Quizá hayas oído hablar de mí.
Reconozco que cuando oí hablar por primera vez de esta novela no le presté mayor atención, en varios sitios leí las comparaciones del autor con Tolkien y sólo por eso la rechazaba(siempre que comparan a un autor con otro se basan más en la ignorancia de alguno de los dos y en la exageración que en las historias narradas); llegó el verano y un día me planté en una librería en busca de "Wicked, memorias de una bruja mala", al no hallarse dicho libro en las estanterías pregunté al librero, me dijo que no lo tenían pero que si me interesaba el género de la fantasía leyese "El nombre del viento", que a él le había entusiasmado se lo había leído en un abrir y cerrar de ojos y todas las noches le quitaba horas a Morfeo para poder seguir sumergido en sus páginas, ante tanta efusividad lo compré. Pasaron dos meses y el libro seguía en mi mesita de noche, lo había abierto y leído las primeras páginas, pero en la vorágine de las vacaciones con salidas, viajes y demás no encontré un hueco para empezarlo en serio. Llegó septiembre y por fin pude ponerme con él.
La historia que narra es original aunque sigue el típico patrón de algunas historias de fantasía, joven que se queda sólo por algún acontecimiento catastrófico se tiene que enfrentar a todo y a todos para encontrar su lugar en el mundo y vengarse de quien le arrebató su vida; durante esta travesía tendrá que enfrentarse a duras pruebas vitales y la gente, en su gran mayoría, lo despreciará y boicoteará aunque siempre habrá un momento para la esperanza y la verdadera amistad.... hasta aquí nada original, "El nombre del viento" no deja de ser una novela fantástica más si no fuera por la manera en que los elementos mágicos están tratados: no nos vamos a encontrar con ogros, dragones, elfos, hadas, duendes y tantos seres mitológicos a los que ya estamos acostumbrados en las novelas históricas; aquí la magia es una ciencia que se estudia en la Universidad a la par que la Química y que se llama Simpatía, no hay varitas ni conjuros al estilo de Harry Potter, hay trabajo, perseverancia y un mundo que no desentonaría con nuestra realidad". Lo que hace este libro tan especial no es tanto la magia como la manera en que está tratada.
En "El nombre del viento" el autor juega con el ya típico recurso de dos planos temporales: el presente, en el que el protagonista es un tabernero de una pequeña aldea y el pasado, al que viajamos cuando el tabernero decide narrar su vida a un "desconocido"; ambos tiempos van alternándose a lo largo de la novela sin estridencias y con un rítmo muy bien conseguido. El tabernero ya avisa al principio de la novela que le llevará tres días explicar su vida y es que tres van a ser los libros que compongan esta saga,
Los personajes están muy bien conseguidos, tanto el protagonista como los secundarios que le acompañan aunque no he conseguido empatizar con Kovte ni pasarlo mal por sus infortunios por muy bien que haya querido presentarlo el autor.
Si de algo peca el libro es que es excesivamente lento, el autor quiere crear un muno tan real y creíble que se pierde en demasiados detalles que ocupan un número de páginas innecesario, son 850 páginas que bien podrían haber sido la mitad sin que por ello la historia desmereciera, al contrario le habría dado una agilidad que he echado en falta, razón por la cual la lectura se me ha hecho cuesta arriba. Por otra parte la introducción dura demasiado, casi 200 págs y los lectores no muy pacientes pueden abandonarlo a las primeras de cambio ante la falta de acción.
Es de agradecer la campaña que el autor y, sobretodo la editorial han echo en internet para promocionar el libro con vídeo incluido:
Me encantan estas campañas 2.0 de libros y el que al principio de su lanzamiento muchos bloggers reicibieran de parte de Blogguz para poder reseñarlo en su blog, creo que es una forma muy eficaz de promocionar los libros a través de internet y muchos autores tendrían que empezar a seguir este camino.




















5 comentarios:
Por lo que cuentas, es del estilo de los Libros de Terramar de Ursula K. LeGuin, ¿no?
Saludos,
Ivan.
Sí, el estilo es bastante parecido :)
Bueno, ya sabes lo que pienso. Y además, acabo de hacer una entrada en el blog (enlazándote) para hablar de mi abandono. Yo no he llegado a la página 150, me he quedado por la 140 y aburrida a más no poder, he decidido abandonarlo... o aparcarlo. Me acaban de llamar del FNAC que ya tienen la biblia de los Ángeles. Yuju.
Vaya, me había animado a buscarlo con tu crítica pero ahora el comentario de Van Hessa me hace dudar,jeje.
Pues yo no lo compararía con Tolkien (este ultimo es mucho mas fantasía), pero tengo que reconocer que me ha gustado mucho. Bien narrado, (coincido que un poco lento a veces) personajes interresantes, y al menos a mi me ha dejado con ganas de mas
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