He de decir que, a priori, Firefly tenía todas las papeletas para que no me gustase y es que la historia está enmarcada dentro de dos géneros que por costumbre no suelen llamar mi atención: el Western y la Ciencia Ficción pero increíblemente me ha enganchado de tal manera que, en dos días he visto completa la primera y única temporada emitida y la película que cierra la serie, y es que estos días de Navidad están dando mucho de sí a nivel de maratones seriéfilos.
Vayámonos 500 años al futuro, la Tierra se ha quedado pequeña para sus habitantes quienes han descubierto otros universos que habitar y conquistar y han formado La Alianza, un conglomerado de diferentes planetas dominantes contra los que luchan algunos planetas periféricos deseosos de mantener su Independencia. Por la independencia luchaba el Capitán Reynolds (Nathan Fillion) en la última batalla que hubo antes de perder definitivamente la guerra; Reynolds, incapaz de someterse al dictado de la Alianza decide capitanear una nave a la que llama Serenity y con la que, junto a su tripulación, acepta todo tipo de trabajos, legales o no. Con una mezcla entre El Halcón Milenario y Star Treck, asistimos a un mundo en el que, mientras los planetas centrales viven en pleno apogeo económico disfrutando de todo tipo de comodidades, los planetas periféricos, aquellos que están en los confines del mundo, son habitados por bandidos y corruptos.
Whedon nos ofrece una serie en la que, el nuevo mundo no es, sino una excusa para presentarnos a unos personajes ricos y complejos, unos personajes que ganan en profundidad conforme avanzan los capítulos y a los que deseas la mejor de las series aún conociendo el poco apego que tiene Joss Whedon por los finales felices.
Tenemos a un protagonista absoluto, el Capitán Reynolds un gran personaje, un héroe con muchas caras ya que, consciente del mundo en el que ha elegido moverse intenta aparecer ante los demás como alguien rudo, cruel y sin ningún tipo de apego sentimental aunque quienes lo conocen bien saben que tiene un importante sentido del honor y que no ha perdido su nobleza. Zoe es la lugarteniente del Capitán, su mano derecha, luchó junto a él en la Guerra que perdieron y es quien mejor lo conoce; lo acompaña en todas las misiones y confían absolutamente el uno en el otro. Wash es el piloto de la nave y marido de Zoe, son numerosas las ocasiones en las que ha evitado que la nave se haya estrellado y por eso se ha ganado la simpatía de Reynolds aunque no puede evitar sentirse celoso de él debido a la estrecha relación que tiene con Zoe. Jayne es el matón de la nave cuyo único interés es el dinero y no le importa traicionar por él. Kaylee es la mecánica de la nave, posee el don de entender a las máquinas y tiene una relación muy especial con Serenity, además de poseer una actitud siempre optimista y alegre. Inara es la acompañante, una mezcla entre cortesana y gueisha, no forma parte de la tripulación ya que va por libre, por eso precisamente es quien más se encara con Reynolds cuando está en desacuerdo con él.
A la tripulación hay que añadir unos viajeros que acabarán formando parte de esta peculiar familia: el Reverendo Book con su misterioso pasado y Simon un Doctor con un oscuro secreto.
Todo estos personajes dan lugar a una serie de historias que no dejarán indiferentes al espectador quien, siempre tendrá ganas de más aunque, lamentablemente, la serie sólo tuvo una temporada y la historia se cerró en Serenity, la película que se rodó para atar los cabos sueltos. También se puede disfrutar de Las sesiones de River Tan, una serie de cinco cortometrajes que se hicieron entre la serie y la película en las que se mostraba qué le hicieron a River.
En definitiva, otra buena historia de Joss Whedon.
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Vayámonos 500 años al futuro, la Tierra se ha quedado pequeña para sus habitantes quienes han descubierto otros universos que habitar y conquistar y han formado La Alianza, un conglomerado de diferentes planetas dominantes contra los que luchan algunos planetas periféricos deseosos de mantener su Independencia. Por la independencia luchaba el Capitán Reynolds (Nathan Fillion) en la última batalla que hubo antes de perder definitivamente la guerra; Reynolds, incapaz de someterse al dictado de la Alianza decide capitanear una nave a la que llama Serenity y con la que, junto a su tripulación, acepta todo tipo de trabajos, legales o no. Con una mezcla entre El Halcón Milenario y Star Treck, asistimos a un mundo en el que, mientras los planetas centrales viven en pleno apogeo económico disfrutando de todo tipo de comodidades, los planetas periféricos, aquellos que están en los confines del mundo, son habitados por bandidos y corruptos.
Whedon nos ofrece una serie en la que, el nuevo mundo no es, sino una excusa para presentarnos a unos personajes ricos y complejos, unos personajes que ganan en profundidad conforme avanzan los capítulos y a los que deseas la mejor de las series aún conociendo el poco apego que tiene Joss Whedon por los finales felices.
Tenemos a un protagonista absoluto, el Capitán Reynolds un gran personaje, un héroe con muchas caras ya que, consciente del mundo en el que ha elegido moverse intenta aparecer ante los demás como alguien rudo, cruel y sin ningún tipo de apego sentimental aunque quienes lo conocen bien saben que tiene un importante sentido del honor y que no ha perdido su nobleza. Zoe es la lugarteniente del Capitán, su mano derecha, luchó junto a él en la Guerra que perdieron y es quien mejor lo conoce; lo acompaña en todas las misiones y confían absolutamente el uno en el otro. Wash es el piloto de la nave y marido de Zoe, son numerosas las ocasiones en las que ha evitado que la nave se haya estrellado y por eso se ha ganado la simpatía de Reynolds aunque no puede evitar sentirse celoso de él debido a la estrecha relación que tiene con Zoe. Jayne es el matón de la nave cuyo único interés es el dinero y no le importa traicionar por él. Kaylee es la mecánica de la nave, posee el don de entender a las máquinas y tiene una relación muy especial con Serenity, además de poseer una actitud siempre optimista y alegre. Inara es la acompañante, una mezcla entre cortesana y gueisha, no forma parte de la tripulación ya que va por libre, por eso precisamente es quien más se encara con Reynolds cuando está en desacuerdo con él.A la tripulación hay que añadir unos viajeros que acabarán formando parte de esta peculiar familia: el Reverendo Book con su misterioso pasado y Simon un Doctor con un oscuro secreto.
Todo estos personajes dan lugar a una serie de historias que no dejarán indiferentes al espectador quien, siempre tendrá ganas de más aunque, lamentablemente, la serie sólo tuvo una temporada y la historia se cerró en Serenity, la película que se rodó para atar los cabos sueltos. También se puede disfrutar de Las sesiones de River Tan, una serie de cinco cortometrajes que se hicieron entre la serie y la película en las que se mostraba qué le hicieron a River.
En definitiva, otra buena historia de Joss Whedon.





















3 comentarios:
Al revés que yo, que me aficioné a los westerns de niño y adoro la ciencia ficción, y me dan la serie que quería para cancelarla con poquitos episodios, que mala leche tienen, con lo que quería yo a Kaylee y lo enamorado que estaba de Morena Baccarin, pero de Inara, no esa gris Anna de V, aaaay con lo bien que me lo hace pasar Joss y lo poco que me dejan disfrutarlo.
Al final me has ganado de calle,jeje.
Aún me queda por ver la peli final ... pero de momento también me está gustando mucho.
Lo mismo me pasó a mí, que al principio creía que no me iba a gustar. No recuerdo quién fue la persona que me animó a verla, sinceramente, pero cuando lo hice... al cabo de unos pocos meses me la volví a tragar, peli incluida, que también es una maravilla. Y cuando he leído este post tuyo, me han entrado ganas de volverla a ver. Realmente, al final va a ser verdad que Whedon es un genio y voy a tener que ver Dollhouse (que me parece que es mi deuda pendiente con el creador).
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