Romper una canción es el motor del último disco de Joaquín Sabina Vinagre y rosas que compuso mano a mano con su amigo, el poeta Benjamín Prado quien escribió este libro y lo publicó el mismo día que el disco. En el libro asistimos al proceso de elaboración del disco canción por canción y a las idas y venidas de dos buenos amigos que se fueron de viaje a Praga para colaborar juntos en este proyecto musical.
Joaquín Sabina vive inmerso en una felicidad conyugal que, aunque beneficiosa para su estado emocional, le impide crear las canciones de amores y desamores a las que nos tiene acostumbrados así que, ni corto ni perezoso, propuso a su amigo, el poeta Benjamín Prado, recién salido de una ruptura sentimental que le permitiese escribir las canciones para su nuevo disco tomando como base su situacion emocional, Benjamín Prado no sólo aceptó la petición sino que le propuso escribir las canciones mano a mano hacer el disco entre los dos, a Sabina le pareció buena idea y propuso un viaje para hacer el disco en un lugar donde la gente no lo reconociese a cada paso que diese en la calle y pudiera concentrarse con tranquilidad, el lugar elegido fue Praga, una ciudad en la que estuvieron una semana escribiendo canciones y que le gustó tanto a Sabina que decidió dedicarle una canción en el disco.
Romper una canción empieza con el viaje de los dos amigos a Praga, llenos de miedos e incertidumbre pues, eran conscientes que el trabajar en un proyecto los dos juntos podía acabar con su amistad, afortunadamente y tras haber peleado por cada verso que debía aparecer en las canciones, tras haber perdido y ganado muchas batallas, su amistad salió indemne y prueba de ello es este libro.
El libro está estructurado en tres partes, en la primera conocemos cómo se crearon las canciones del ciclo Praga, como les enamoró la ciudad e iban cada día al mismo local a escribir hasta tal punto que los camareros del mismo pensaron que eran pareja y para sacárselo de la cabeza no se les ocurrió otra cosa que ir al Cabaret más famoso de la ciudad en limusine y volver al local con unas bailarines de streaptesse que les dieron la frase para el estribillo de "Menos dos alas": Viva el derroche, muera el dinero. En Praga pelearon cada palabra, cuando componían una canción en una hoja de papel creaban "el corralito": un círculo con una gallina dentro en el que se Benjamín escribía palabras prohibidas para la canción en la que trabajaban, vocabulario muy utilizado en el imaginario de Sabina y que tenían que evitar para que la canción sonase fresca y nueva; a cada corralito Sabina atacaba con un "no compro" cuando Benjamín proponía algún verso lo que daba lugar a una discusión que acababa con los dos abrazados y bailando alrededor de la mesa cuando lograban ponerse de acuerdo.
Se acabó Praga y llegó el verano que los dos amigos pasaron en Rota (Cádiz) escribiendo nuevas canciones y peleándose de nuevo cada vez que no se ponían de acuerdo, peleas que siempre acababan con un baile. En Cádiz se les unió el director Fernando León a quien invitaron a que grabase el "Cómo se hizo" de Vinagre y Rosas para hacer una película, una película de la que no hay noticias y que me encantaría ver. También estaban Pancho Varona y Antonio García, empezando a componer la música de las canciones que habían traído de Praga y el grupo de amigos poetas a los que les iban enseñando las nuevas canciones cuando quedaban a cenar para ver cómo las acogían.
Se acabó el verano y con el llegó la fecha oficial para el lanzamiento del disco, ahora que ya era vox populi tuvieron que ponerse manos a la obra para acabar las pocas canciones que faltaban, hacer los arreglos de la música, buscar una segunda voz femenina, ponerse de acuerdo con Pereza para las canciones que estaban haciendo juntos y meterse en el estudio a grabar el disco que ahora podemos disfrutar.
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Libros
Joaquín Sabina vive inmerso en una felicidad conyugal que, aunque beneficiosa para su estado emocional, le impide crear las canciones de amores y desamores a las que nos tiene acostumbrados así que, ni corto ni perezoso, propuso a su amigo, el poeta Benjamín Prado, recién salido de una ruptura sentimental que le permitiese escribir las canciones para su nuevo disco tomando como base su situacion emocional, Benjamín Prado no sólo aceptó la petición sino que le propuso escribir las canciones mano a mano hacer el disco entre los dos, a Sabina le pareció buena idea y propuso un viaje para hacer el disco en un lugar donde la gente no lo reconociese a cada paso que diese en la calle y pudiera concentrarse con tranquilidad, el lugar elegido fue Praga, una ciudad en la que estuvieron una semana escribiendo canciones y que le gustó tanto a Sabina que decidió dedicarle una canción en el disco.Romper una canción empieza con el viaje de los dos amigos a Praga, llenos de miedos e incertidumbre pues, eran conscientes que el trabajar en un proyecto los dos juntos podía acabar con su amistad, afortunadamente y tras haber peleado por cada verso que debía aparecer en las canciones, tras haber perdido y ganado muchas batallas, su amistad salió indemne y prueba de ello es este libro.
El libro está estructurado en tres partes, en la primera conocemos cómo se crearon las canciones del ciclo Praga, como les enamoró la ciudad e iban cada día al mismo local a escribir hasta tal punto que los camareros del mismo pensaron que eran pareja y para sacárselo de la cabeza no se les ocurrió otra cosa que ir al Cabaret más famoso de la ciudad en limusine y volver al local con unas bailarines de streaptesse que les dieron la frase para el estribillo de "Menos dos alas": Viva el derroche, muera el dinero. En Praga pelearon cada palabra, cuando componían una canción en una hoja de papel creaban "el corralito": un círculo con una gallina dentro en el que se Benjamín escribía palabras prohibidas para la canción en la que trabajaban, vocabulario muy utilizado en el imaginario de Sabina y que tenían que evitar para que la canción sonase fresca y nueva; a cada corralito Sabina atacaba con un "no compro" cuando Benjamín proponía algún verso lo que daba lugar a una discusión que acababa con los dos abrazados y bailando alrededor de la mesa cuando lograban ponerse de acuerdo.Se acabó Praga y llegó el verano que los dos amigos pasaron en Rota (Cádiz) escribiendo nuevas canciones y peleándose de nuevo cada vez que no se ponían de acuerdo, peleas que siempre acababan con un baile. En Cádiz se les unió el director Fernando León a quien invitaron a que grabase el "Cómo se hizo" de Vinagre y Rosas para hacer una película, una película de la que no hay noticias y que me encantaría ver. También estaban Pancho Varona y Antonio García, empezando a componer la música de las canciones que habían traído de Praga y el grupo de amigos poetas a los que les iban enseñando las nuevas canciones cuando quedaban a cenar para ver cómo las acogían.
Se acabó el verano y con el llegó la fecha oficial para el lanzamiento del disco, ahora que ya era vox populi tuvieron que ponerse manos a la obra para acabar las pocas canciones que faltaban, hacer los arreglos de la música, buscar una segunda voz femenina, ponerse de acuerdo con Pereza para las canciones que estaban haciendo juntos y meterse en el estudio a grabar el disco que ahora podemos disfrutar.




















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