Imaginad una serie que habla de la creación de otra serie, una serie que te muestra los entresijos del mundo de la televisión, una serie que expone lo diferente que es la televisión británica de la americana, una serie que nos devuelve a uno de los actores más entrañables de la televisión interpretándose a si mismo y caricaturizándose sin vergüenza alguna, una serie con toques de humor británico y los típicos enredos de las comedias americanas, eso es Episodes una serie refrescante que con sus siete episodios ha finalizado su primera temporada dejando un buen sabor de boca y de la que esperamos que tenga segunda temporada.

Episodes empieza en Europa en la entrega de unos premios de televisión británicos en los que Sean y Beverly, una pareja de guionistas, un año más han ganado el premio a Mejor Serie; en la fiesta posterior a la entrega de premios conocen a un productor americano que quiere llevar su serie a Estados Unidos y que ellos la adapten por lo que de la noche a la mañana la pareja se traslada a Los Angeles para empezar a rodar el piloto de su serie, centrada en el día a día del director de un internado inglés muy exclusivo y elitista. Sean y Beverly llegan a Los Angeles con una idea muy clara de lo que quieren hacer, después de todo llevan cuatro temporadas haciendo una serie de éxito y saben lo que hacen... o eso creen porque enseguida se topan con la realidad de la televisión americana en la que sólo cuentan los números, le cambian al actor encargado del papel protagonista por alguien más conocido entre el público estadounidense, cambian su profesión y también a la mujer de sus sueños y acaban descubriendo que el productor que los ha contratado ni siquiera ha visto la serie. Sin saber cómo Beverly y Sean se ven relegados al último lugar en su propia serie que se les acaba escapando de las manos y observan atónitos como se está convirtiendo en un producto fallido, un producto sin alma que ha perdido aquello que en algún momento la hizo especial.
Una vez presentado el conflicto tenemos la excusa perfecta para las situaciones divertidas y los enredos típicos de las comedias americanas, centrados sobretodo en la relación de los dos guionistas con el actor que la cadena ha elegido para interpretar el papel protagonista: Matt Leblanc y es que este trío es lo mejor de la serie.

Con Episodes Matt Leblanc vuelve a la televisión interpretándose a si mismo y riéndose de su trayectoria profesional y personal; los guiños a su papel en Friends, a su relación con las mujeres, su condición de estrella, su intento de desvincularse de Joey y forjar una carrera y sobretodo su visión de la serie y su relación con Beverly es lo mejor de Episodes. Matt sabe muy bien como funciona la televisión en USA y rápidamente abre los ojos a los dos guionistas que llegan con la idea de que cuatro temporadas de seis capítulos cada una en el Reino Unido darán suficiente material para una única temporada de 22 capítulos, eso hace que su relación con Beverly no sea buena desde un principio, si ella busca un producto de calidad el quiere volver a tener el éxito que tuvo antaño y no tarda en imponer su visión frente a la de ella mientras que Sean se acaba convirtiendo en la bisagra que une a Matt y Beverly; convirtiéndose en amigo de Matt, Sean intentará convencer a Beverly de que tal vez, el actor tenga buenas ideas para que la serie triunfe en USA por lo que deberían hacerle más caso algo a lo que Beverly se niega desde un principio dejando claro que nunca lo ha querido en el proyecto.
Las situaciones incómodas, el mundo de la televisión por dentro, la autoparodia de Matt Leblanc y sus peleas con Beverly convierten Episodes en una interesante serie con la que pasar un buen rato. Si le tuviese que poner un pero es que hacia el final de temporada se centra más en la relación entre el trío protagonista que en mostrarnos cómo se hace la serie de Beverly y Sean que es la parte que más me interesaba aunque en ningún momento pierde su buen humor.
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Episodes empieza en Europa en la entrega de unos premios de televisión británicos en los que Sean y Beverly, una pareja de guionistas, un año más han ganado el premio a Mejor Serie; en la fiesta posterior a la entrega de premios conocen a un productor americano que quiere llevar su serie a Estados Unidos y que ellos la adapten por lo que de la noche a la mañana la pareja se traslada a Los Angeles para empezar a rodar el piloto de su serie, centrada en el día a día del director de un internado inglés muy exclusivo y elitista. Sean y Beverly llegan a Los Angeles con una idea muy clara de lo que quieren hacer, después de todo llevan cuatro temporadas haciendo una serie de éxito y saben lo que hacen... o eso creen porque enseguida se topan con la realidad de la televisión americana en la que sólo cuentan los números, le cambian al actor encargado del papel protagonista por alguien más conocido entre el público estadounidense, cambian su profesión y también a la mujer de sus sueños y acaban descubriendo que el productor que los ha contratado ni siquiera ha visto la serie. Sin saber cómo Beverly y Sean se ven relegados al último lugar en su propia serie que se les acaba escapando de las manos y observan atónitos como se está convirtiendo en un producto fallido, un producto sin alma que ha perdido aquello que en algún momento la hizo especial.
Una vez presentado el conflicto tenemos la excusa perfecta para las situaciones divertidas y los enredos típicos de las comedias americanas, centrados sobretodo en la relación de los dos guionistas con el actor que la cadena ha elegido para interpretar el papel protagonista: Matt Leblanc y es que este trío es lo mejor de la serie.

Con Episodes Matt Leblanc vuelve a la televisión interpretándose a si mismo y riéndose de su trayectoria profesional y personal; los guiños a su papel en Friends, a su relación con las mujeres, su condición de estrella, su intento de desvincularse de Joey y forjar una carrera y sobretodo su visión de la serie y su relación con Beverly es lo mejor de Episodes. Matt sabe muy bien como funciona la televisión en USA y rápidamente abre los ojos a los dos guionistas que llegan con la idea de que cuatro temporadas de seis capítulos cada una en el Reino Unido darán suficiente material para una única temporada de 22 capítulos, eso hace que su relación con Beverly no sea buena desde un principio, si ella busca un producto de calidad el quiere volver a tener el éxito que tuvo antaño y no tarda en imponer su visión frente a la de ella mientras que Sean se acaba convirtiendo en la bisagra que une a Matt y Beverly; convirtiéndose en amigo de Matt, Sean intentará convencer a Beverly de que tal vez, el actor tenga buenas ideas para que la serie triunfe en USA por lo que deberían hacerle más caso algo a lo que Beverly se niega desde un principio dejando claro que nunca lo ha querido en el proyecto.
Las situaciones incómodas, el mundo de la televisión por dentro, la autoparodia de Matt Leblanc y sus peleas con Beverly convierten Episodes en una interesante serie con la que pasar un buen rato. Si le tuviese que poner un pero es que hacia el final de temporada se centra más en la relación entre el trío protagonista que en mostrarnos cómo se hace la serie de Beverly y Sean que es la parte que más me interesaba aunque en ningún momento pierde su buen humor.


























2 comentarios:
Estoy a falta del último episodio, pero estoy contigo en todo. Divertida y con un humor que me ha gustado mucho. Y sí, una pena que se haya dejado de lado toda esa parte de la industria en favor del trío.. Pero bueno, como dices, merece la pena :D
A mí me parece que aún le queda mucho camino por recorrer, y estando en Showtime aún más. Pero eso no quita para que sea uno de los mejores estrenos de la temporada.
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