Tengo que reconocer que una de las series más rarunas con las que me he encontrado este año es Wilfred, cuando leí la premisa de la que partía me llamó la atención por lo extraña y peculiar que era dentro del panorama televisivo y eso siempre es de agradecer, me gusta la originalidad y que intenten cosas nuevas y arriesguen y sin duda alguna Wilfred es una novedad una bocanada de aire fresco, al menos en su planteamiento. La segunda razón para acercarme a ella fue su protagonista, Elijah Wood, el archiconocido Frodo de El Señor de los Anillos, verlo en un papel con un registro tan diferente era un buen reclamo para acercarme a la serie por lo que desde el mismo momento en que se anunció su estreno supe que le daría una oportunidad.
El protagonista de esta serie es Ryan (Elijah Wood) un abogado que, harto de la vida que lleva decide suicidarse tomándose un bote de pastillas una noche tras escribir una carta de despedida en la que explica las razones de su decisión, el método que ha elegido para el suicidio no le sirve ya que a la mañana siguiente sigue vivo pero con un cambio importante, ve a Wilfred, el pero de su vecina como un hombre disfrazado de perro y no sólo eso sino que lo entiende y puede mantener conversaciones con él. Partiendo de aquí lo único que se te ocurre es decir ‘¿WTF?’, lo dicho raro raro raro.
Una vez empiezas a ver la serie, tras la sorpresa inicial la verdad es que el comportamiento de Wilfred echa para atrás, es un ser ególatra, egoísta, sociópata, maleducado, manipulador, soez y ordinario….. para ser un hombre pero no debemos olvidarnos que estamos ante un perro por lo que este tipo de comportamiento que al principio provoca repulsión acaba siendo un factor que atrae al espectador aunque sólo sea por la curiosidad que despierta. Para ver Wilfred tenemos que quitarnos nuestras ‘gafas humanas’ y ponernos las caninas, tenemos que tener presente siempre que Wilfred es un perro y se comporta como tal y las interacciones que tiene con los personajes de la serie que no son Ryan nos lo recuerdan en caso de que alguna vez se nos olvide. Teniendo presente la naturaleza de Wilfred disfrutaremos de la serie y de cómo manipula a Ryan en lo que no deja de ser un ‘viaje espiritual’ para encontrarse a sí mismo más allá de los convencionalismos sociales que hasta ahora han dirigido su vida, otra cosa es que el resultado sea positivo.
Los capítulos de Wilfred no te dejarán indiferentes, cada uno es una vuelta de tuerca más rocambolesca que el anterior y es que Ryan y Wilfred pasan gran parte de su tiempo en el sótano de Ryan viendo series de televisión y fumando marihuana lo que da lugar a unas conversaciones de lo más surrealistas y a puntos de vista que poco tienen que ver con lo que estamos acostumbrados a ver.
Wilfred originalmente fue un corto hecho por Tony Roggers en 2002 del que salió una serie australiana en 2007 de 2 temporadas de 8 capítulos cada una y ahora ha dado el saltado el charco a USA, en los tres proyectos Wilfred ha sido interpretado por el mismo actor Jason Gann quien borda el papel y consigue que te creas al personaje por raro que parezca; Elijah Wood también acierta en el cambio de registro y consigue que nos olvidemos del eterno Frodo.
Recomiendo la serie a quien esté buscando algo nuevo y es que Wilfred no os dejará indiferentes .
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El protagonista de esta serie es Ryan (Elijah Wood) un abogado que, harto de la vida que lleva decide suicidarse tomándose un bote de pastillas una noche tras escribir una carta de despedida en la que explica las razones de su decisión, el método que ha elegido para el suicidio no le sirve ya que a la mañana siguiente sigue vivo pero con un cambio importante, ve a Wilfred, el pero de su vecina como un hombre disfrazado de perro y no sólo eso sino que lo entiende y puede mantener conversaciones con él. Partiendo de aquí lo único que se te ocurre es decir ‘¿WTF?’, lo dicho raro raro raro.
Una vez empiezas a ver la serie, tras la sorpresa inicial la verdad es que el comportamiento de Wilfred echa para atrás, es un ser ególatra, egoísta, sociópata, maleducado, manipulador, soez y ordinario….. para ser un hombre pero no debemos olvidarnos que estamos ante un perro por lo que este tipo de comportamiento que al principio provoca repulsión acaba siendo un factor que atrae al espectador aunque sólo sea por la curiosidad que despierta. Para ver Wilfred tenemos que quitarnos nuestras ‘gafas humanas’ y ponernos las caninas, tenemos que tener presente siempre que Wilfred es un perro y se comporta como tal y las interacciones que tiene con los personajes de la serie que no son Ryan nos lo recuerdan en caso de que alguna vez se nos olvide. Teniendo presente la naturaleza de Wilfred disfrutaremos de la serie y de cómo manipula a Ryan en lo que no deja de ser un ‘viaje espiritual’ para encontrarse a sí mismo más allá de los convencionalismos sociales que hasta ahora han dirigido su vida, otra cosa es que el resultado sea positivo.
Los capítulos de Wilfred no te dejarán indiferentes, cada uno es una vuelta de tuerca más rocambolesca que el anterior y es que Ryan y Wilfred pasan gran parte de su tiempo en el sótano de Ryan viendo series de televisión y fumando marihuana lo que da lugar a unas conversaciones de lo más surrealistas y a puntos de vista que poco tienen que ver con lo que estamos acostumbrados a ver.
Wilfred originalmente fue un corto hecho por Tony Roggers en 2002 del que salió una serie australiana en 2007 de 2 temporadas de 8 capítulos cada una y ahora ha dado el saltado el charco a USA, en los tres proyectos Wilfred ha sido interpretado por el mismo actor Jason Gann quien borda el papel y consigue que te creas al personaje por raro que parezca; Elijah Wood también acierta en el cambio de registro y consigue que nos olvidemos del eterno Frodo.
Recomiendo la serie a quien esté buscando algo nuevo y es que Wilfred no os dejará indiferentes .



























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