La BBC lo ha vuelto a hacer, nos ha dado un regalo navideño en forma de adaptación literaria y nos ha vuelto a atrapar con una historia efectista, cautivadora e intensa. Este año le ha tocado el turno a Grandes Esperanzas de Charles Dikens, novela que ha tenido un sinfín de adaptaciones (la primera en 1917) tanto en el cine como en la televisión y que no parece que vayan a acabar ya que para 2012 hay anunciada nueva película con Helena Bonham Carter y Ralph Fiennes, película que, desde que supe de su existencia, tengo muchas ganas de ver. Pero centrémonos en la adaptación en forma de miniserie de la que hemos podido disfrutar estas navidades. La serie fue emitida los días 27-28-29 de diciembre y consta de tan sólo tres capítulos de unos 50 minutos que harán las delicias de todos los amantes de las novelas de Dikens, de las adaptaciones de la BBC y de las buenas historias en general.
La historia narrada en Grandes Esperanzas es de sobra conocida, el protagonista es Pip, un huérfano que vive con su hermana mayor y su cuñado en una humilde casa en los páramos ingleses, un día tiene un encuentro casual con un fugitivo que amenaza con matarlo si no le ayuda; tiempo después Pip es llamado a la gran casa de la señorita Havisham para que haga compañía a su hija adoptiva Estella, pasado un tiempo Pip debe dejar de visitar la gran mansión y se resigna a vivir lejos de su amada Estella hasta que recibe la noticia de que tiene un misterioso benefactor que le ofrece la oportunidad de estudiar y convertirse en un caballero en Londres. Este es el punto de partida de una historia que, en base a la trama romántica de sus dos protagonistas realiza una profunda crítica del sistema judicial así como de la férrea división de clases sociales en la Inglaterra victoriana; la historia está llena de tristeza y melancolía, rabia, odio y venganza y sin haber grandes acontecimientos y sin una clara división de buenos y malos (incluso Pip tiene sus momentos de bajeza moral) es de las novelas más fascinantes de Dikens por lo que no es de extrañar que haya tenido tantas adaptaciones y sea su novela más popular, además el hecho de que su publicación original fuera en forma de folletín hace que sea muy fácil llevarla a la pequeña pantalla.
En esta ocasión la BBC nos ha dado una joya muy bien presentada y bien desarrollada, con unos personajes que desde el principio se han hecho querer y unos actores que han estado a la altura de las circunstancias; la puesta en escena ha sido soberbia, la atmósfera recreada ha captado a la perfección el espíritu de la novela y qué decir de las interpretaciones, Gillian Anderson ha bordado el papel de la señorita Havisham, desde el primer momento en el que aparece en escena nos atrapa y sabemos que estamos ante un personaje fascinante como pocos, su última escena es para abrazar el cojín y no soltarlo. Douglas Booth sorprende en el papel de Pip adulto, sí, lo confieso, tiene su componente hormonal (en el momento en el que lo vi por primera vez pensé ¡dónde has estado toda mi vida! jejejeje), pero hormonas aparte ha querido dejar claro que es mucho más que una cara bonita y lo ha conseguido, transmite a la perfección la evolución del personaje así como las emociones contenidas tan características de la época representada en la serie (la escena del baile es para derretirse), y pensar que pasó desapercibido en Los Pilares de la Tierra haciendo del joven Eustace. Vanessa Kirby interpretando a Estella tiene el perfil perfecto para este personaje, tiene unas facciones que le presuponen un carácter pérfido y frío, muy en consonancia con un personaje que, al fin y al cabo lo único que ansía es libertad (algunos la recordaréis por la serie The Hour en la que interpretaba a Ruth Elms). No hay que olvidar al resto de actores, desde un fantástico Harry Lloyd (irreconocible desde Juego de Tronos) hasta el muy acertado David Suchet en el papel de Jaggers pasando por el despreciable Orlick interpretado por Jack Roth, en esta serie hasta los niños actúan bien.
La BBC ya ha anunciado también para 2012 la adaptación de la novela The mistery of Edwin Drood con motivo del 200º aniversario del nacimiento de Charles Dikens, hasta que llegue nada mejor que el visionado de Grandes Esperanzas para satisfacer a todos los que apreciamos este tipo de adaptaciones.
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La historia narrada en Grandes Esperanzas es de sobra conocida, el protagonista es Pip, un huérfano que vive con su hermana mayor y su cuñado en una humilde casa en los páramos ingleses, un día tiene un encuentro casual con un fugitivo que amenaza con matarlo si no le ayuda; tiempo después Pip es llamado a la gran casa de la señorita Havisham para que haga compañía a su hija adoptiva Estella, pasado un tiempo Pip debe dejar de visitar la gran mansión y se resigna a vivir lejos de su amada Estella hasta que recibe la noticia de que tiene un misterioso benefactor que le ofrece la oportunidad de estudiar y convertirse en un caballero en Londres. Este es el punto de partida de una historia que, en base a la trama romántica de sus dos protagonistas realiza una profunda crítica del sistema judicial así como de la férrea división de clases sociales en la Inglaterra victoriana; la historia está llena de tristeza y melancolía, rabia, odio y venganza y sin haber grandes acontecimientos y sin una clara división de buenos y malos (incluso Pip tiene sus momentos de bajeza moral) es de las novelas más fascinantes de Dikens por lo que no es de extrañar que haya tenido tantas adaptaciones y sea su novela más popular, además el hecho de que su publicación original fuera en forma de folletín hace que sea muy fácil llevarla a la pequeña pantalla.
En esta ocasión la BBC nos ha dado una joya muy bien presentada y bien desarrollada, con unos personajes que desde el principio se han hecho querer y unos actores que han estado a la altura de las circunstancias; la puesta en escena ha sido soberbia, la atmósfera recreada ha captado a la perfección el espíritu de la novela y qué decir de las interpretaciones, Gillian Anderson ha bordado el papel de la señorita Havisham, desde el primer momento en el que aparece en escena nos atrapa y sabemos que estamos ante un personaje fascinante como pocos, su última escena es para abrazar el cojín y no soltarlo. Douglas Booth sorprende en el papel de Pip adulto, sí, lo confieso, tiene su componente hormonal (en el momento en el que lo vi por primera vez pensé ¡dónde has estado toda mi vida! jejejeje), pero hormonas aparte ha querido dejar claro que es mucho más que una cara bonita y lo ha conseguido, transmite a la perfección la evolución del personaje así como las emociones contenidas tan características de la época representada en la serie (la escena del baile es para derretirse), y pensar que pasó desapercibido en Los Pilares de la Tierra haciendo del joven Eustace. Vanessa Kirby interpretando a Estella tiene el perfil perfecto para este personaje, tiene unas facciones que le presuponen un carácter pérfido y frío, muy en consonancia con un personaje que, al fin y al cabo lo único que ansía es libertad (algunos la recordaréis por la serie The Hour en la que interpretaba a Ruth Elms). No hay que olvidar al resto de actores, desde un fantástico Harry Lloyd (irreconocible desde Juego de Tronos) hasta el muy acertado David Suchet en el papel de Jaggers pasando por el despreciable Orlick interpretado por Jack Roth, en esta serie hasta los niños actúan bien.
La BBC ya ha anunciado también para 2012 la adaptación de la novela The mistery of Edwin Drood con motivo del 200º aniversario del nacimiento de Charles Dikens, hasta que llegue nada mejor que el visionado de Grandes Esperanzas para satisfacer a todos los que apreciamos este tipo de adaptaciones.




























1 comentarios:
Muy buen post. Con esto ya me has convencido para verla. Era el empujón que necesitaba.
Si es que lo que no inventen estos ingleses...
Thanks!!!
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